

Hace algunos meses comencé un curso de cerámica y, aunque me ha costado mucho tener el tiempo disponible para ir a las clases, ha sido de verdad algo muy entretenido y gratificante.
Este es el resultado de mis primeras 4 clases de modelado: un cuenco, un jarrón-macetero-o-algo al que inicialmente no le tenía nada de fe y odié porque me costó un montón aprender a hacer los “lulos”… pero resultó muy bello con el esmalte. Lo más entretenido fue cuando comenzamos a esmaltar y las pruebas de texturas que hicimos con los erizos y hojas.
Tengo que decir que me ha costado bastante aprender a trabajar la arcilla, ha sido un desafío tremendo ya que estoy acostumbrada a hacer cosas en formatos más pequeños. Pero por otra parte tengo la suerte de tener un profesor con paciencia infinita, muy entusiasta y tremendamente generoso con su conocimiento. Ahora sólo espero tener tiempo para seguir experimentando y continuar aprendiendo.
Like this:
Be the first to like this post.